LA CASA-PALACIO

Don Francisco Granadinos y su esposa Doña Dolores Gómez dejan en testamento su domicilio, y algunas otras propiedades, a la Congregación Salesiana con fecha 11 de noviembre de 1938. Voluntad refrendada por su sobrina,  heredera universal, Dña. Dolores Madrid, en el año 1939. Esta Fundación Granadinos se crea con la finalidad de ser casa de reposo, curación, hospedaje y cuidado de los miembros ancianos de la Congregación fundada por San Juan Bosco.

A mediados del siglo XIX, Ronda es la capital de la Serranía de su propio nombre. El comercio con todos los pueblos de la región y, sobre todo, con el Campo de Gibraltar la transforman en una ciudad rica y prospera; muy representativa de la sociedad burguesa española del momento. Sus cualidades climatológicas, sobre todo en periodo estival, la convierten en el lugar de veraneo de la nobleza y clases acomodadas de la Baja Andalucía.

La casa-palacio de los Granadinos siempre fue uno de los edificios más simbólicos de la zona nobiliaria de la Ciudad. Su arquitectura, con una gran influencia morisca en su carácter como la mayoría de las casas rondeñas, tenía en su fachada  un gran balcón sobre la puerta principal y ventanas pequeñas o ajimeces en sus plantas más elevadas de forma asimétricas. La puerta de entrada, coronada con el escudo en piedra de la familia, daba a un zaguán de donde se pasaba a un gran patio cuadrado, con grandes arcos carpaneles sobre columnas toscanas, como distribuidor hacia las habitaciones principales de la casa, abiertas a una gran galería en madera. En todos los bajos de la propiedad un gran aljibe  para remediar las eternas carencias de agua potable en nuestra ciudad.

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Casa museo Don Bosco Ronda Fuente de las ranas

A principios del siglo XX, llega a Ronda “el Modernismo” de la mano de un gran arquitecto rondeño, de padre genovés, Santiago Sanguinetti Gómez. La familia Granadinos le encarga la  remodelación de su domicilio pero sin romper totalmente con elementos básicos del edificio original. Se mantiene el zaguán y el patio (aunque se cubre con una gran claraboya en el techo) a cuyo alrededor se distribuyen las habitaciones y a la fachada se le da una cierta simetría. Se le provee de una decoración exuberante con motivos florales y vegetales, -bellísimo ejemplo en hierro son las puertas de entrada y la de salida al jardín. La policromía, con una gran explosión de colores, viene representada en los zócalos, bancos de azulejos y maceteros. Un palacete muy representativo  de este estilo rondeño  donde los elementos  mudéjares, neogóticos y clasicistas se mezclan mostrando la historia de la arquitectura rondeña en los últimos siglos.

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Casa museo Don Bosco Ronda, mosaico del patio.

La casa ha conservado un patrimonio familiar muy importante donde resaltan: un espléndido mobiliario castellano en madera de nogal de los siglos XVIII y XIX (conocidos como muebles rondeños); tapices de la Real Fábrica con motivos pastoriles, del siglo XIX; colección de pinturas del prestigioso salesiano don Salvador Rosé; conjunto de treinta nueve piezas únicas con motivos taurinos del célebre ceramista “Pedro Mercedes”.

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Conjunto de treinta nueve piezas únicas con motivos taurinos del célebre ceramista “Pedro Mercedes”.

Pero lo que obliga a visitar la casa son sus jardines y, sobre todo, su ubicación impar. Están construidos al mismo borde del precipicio, frente al Puente Nuevo y al Parador de Turismo; junto a los viejos molinos de harina y con la Sierra de Grazalema delante. Bajo sus pies, serpenteando, el río Guadalevín por toda la olla de los Molinos.

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Una mirada al Tajo de Ronda

¡Es tener el Tajo de Ronda en las manos, es un lugar inolvidable!

Texto de José Páez Carrascosa